Andrés Otálora: «Las manos de mis costureras son las que crean la marca»
Junio 17, 2026. «El que pega primero, pega más duro». Bajo esta premisa, el diseñador caleño Andrés Otálora abrió su intervención en la rueda de prensa en Maison 11, aquella mañana junto a Andrea Briceño, cofounder de Confluencia Concept, Alice Gabaldón, directora de Maison 11, y Aura Marina Hernández, directora de Blue Press Service.
En su breve paso por la ciudad de Caracas, Andrés Otálora se reafirmó como un pionero del Resort Latinoamericano, primero en su ciudad natal, Cali, luego siendo referente en el diseño de moda de lujo colombiano, desde los años 90, su incursión en el mercado anglo en plataformas de tiendas virtuales como Moda Operandi y Net-A-Porter, una boutique en Miami y su éxito en Europa y Oriente Medio.
En la intimidad de un trunk show exclusivo en Maison 11, Los Palos Grandes, Caracas, solo por los días 17 y 18 de junio, fuimos convocados a una rueda de prensa, en donde el diseñador recalcó su deseo de ser uno de los primeros exponentes en traer el boom del diseño colombiano al mercado venezolano, debido a la afinidad y resiliencia que comparten nuestros países, y su fetiche por la mujer caraqueña de los años 80.
En ocasión de la II Edición de Confluencia, conocimos de primera mano la alta artesanía de Andrés Otálora, y pudimos probarnos las prendas estandartes del mejor Resort Latinoamericano, que el propio Andrés define como Caribbean Chic.
Su universo Ready-To-Wear se distingue por una narrativa visual donde el detalle es protagonista: estampados únicos, textiles cuidadosamente seleccionados y una construcción impecable que eleva cada prenda a una pieza de colección, con una profunda inspiración en el trópico y el Pacífico colombiano.
Por su parte, Andrea Briceño, cofounder de Confluencia, vuelve a su tierra natal después de 20 años de trayectoria en el mundo de la moda de lujo, y luego de una primera edición en República Dominicana, trae a Caracas su proyecto Confluencia, un lugar donde se cruzan culturas, se celebran raíces y se genera diálogo entre diseñadores, piezas y comunidades.
Andrés se inició como diseñador de moda en la década de 1990 en Cali, Colombia, vistiendo a su madre y a su círculo más cercano de la sociedad caleña, en una época en la que los viajes de compras a Miami eran la tendencia. Hoy, llevar diseño nacional en Colombia no es la excepción, sino la norma.
Gracias a su formación académica en administración, y su férrea educación financiera de parte de su padre, un exitoso empresario colombiano, Andrés sentó las bases de un negocio que ha escalado globalmente.
«¿Qué es lo que más busca el mercado internacional en tu moda tropicalizada?»
El resort latinoamericano destaca por esa chispa de alegría. Cuando se diseña para el Medio Oriente, tener cuidado de cubrir los hombros, y no utilizar diseños con figuras animales. Mientras tanto, el mercado americano ama la artesanía, el handmade, los bordados, tejidos, raffia, las semillas colombianas, y son grandes consumidores en el e-commerce. Las venezolanas son grandes buscadoras de tops y pants, (y esta fue la muestra principal que Andrés y su equipo trajo al país).
«¿Por qué continuar teniendo tu taller en tu tierra natal?»
—¡Porque amo mi ciudad! Las manos de mis costureras son las que crean la marca.
Con información de Blue Press Service
Instagram: @andresotaloraofficial
Jessymar Daneau Tovar (@letroupe)
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